lunes, 18 de octubre de 2010

Pintura mural / Mural artístico

Un mural es una imagen que usa como soporte un muro o pared. Ha sido uno de los soportes más usuales de la historia del arte. La piedra o el ladrillo es el material del que está hecho este soporte.



La primera pintura (de la historia), la rupestre, se ejecutó sobre las paredes de roca de las cuevas paleolíticas. Usaban pigmentos naturales aglutinantes como la resina. La pintura sobre muros y paredes domonó durante la antigüedad y durante la época románica. Decayó en el gótico, debido a que las paredes se sustituyeron por vidrieras, con lo que había menos superficie en la que pintar; esto determinó también el auge de la pintura sobre la tabla. Durante el Renacimiento se produjeron grandes murales, como los frescos realizados por Rafael en las Estancias del Vaticano y la obra de Miguel Angel Buonarroti en la Capilla Sixtina. Posteriormente, se ha limitado a las paredes de los edificios y los techos, destacando las grandes decoraciones del Barroco y el Rococó, que, combinadas con relieves de estuco, daban lugar a creaciones ilusionistas impresionantes.


La pintura mural no se ha llegado a abandonar nunca. El graffiti callejero, al menos en sus vertientes más artísticas y monumentales, podría considerarse una forma contemporánea y urbana de pintura mural.


La pintura mural suele tener un carácter decorativo de la arquitectura, aunque también cumplió finalidades didácticas. A diferencia de la gigantografía, el mural debe contener un relato. Por ello, se dice que es como una película quieta.


Caracterísitcas principales del mural:
. Monumentalidad, la cual no solo suele estar dada por el tamaño de la pared sino por cuestiones compositivas de la imagen.
. Poliangularidad, que permite romper el espacio plano del muro.

Realmente, y salvo en la Prehistoria, no se pinta de manera directa sobre la pared, sino sobre una fina capa intermedia. La principal técnica empleada a lo largo de los siglos para la pintura mural es el fresco. La superficie a pintar se prepara con varias capas de revoco: primero un enlucido basto, el arriccio, y luego una capa más delgada de arena fina y cal, que recibe el nombre de intonaco. Sobre la pared todavía húmeda se aplica entonces el pigmento disuelto en agua de cal.

Los murales pueden elaborarse con distintos métodos, como por ejemplo los métodos denominados al fresco, en el cual la pintura se coloca en el repello de la pared todavía fresca, o al seco en el cual la pintura se coloca sobre una pared ya seca. También se usó la encaústica, técnica que ya utilizaron los romanos, en la que los colores se disuelven en una mezcla de cera de abejas y resina y se aplican en caliente, quedando fijados en la pared al secarse. Igualmente, es posible pintar al temple sobre muros y paredes. En este caso hay que esperar a que el revoque esté seco. A principios del siglo XX toma relevancia el acrílico como material de primer orden.


Actualmente se busca trabajar con materiales nobles que permitan una larga duración del mismo sin demasiado mantenimiento, especialmente se ubican en exteriores.