miércoles, 2 de febrero de 2011

Piscinas

El invierno, sobre todo los meses de enero y febrero, es el mejor momento para comenzar a planificar la instalación de una piscina en nuestro jardín, finca o terreno. Esto es así porque si comenzamos con tiempo suficiente, con la llegada de los primeros días de buen tiempo (que en muchas regiones comienzan a principios incluso de la primavera) ya podremos disfrutar de nuestra flamante piscina sin problemas, además de evitar las molestas obras en el exterior de nuestra casa.



A la hora de decidirse a instalar una piscina, hay que tener en cuenta una serie de aspectos fundamentales:

. El terreno de que dispongamos deberá ser lo suficientemente amplio; por lo general, se recomienda disponer de un mínimo de 8 x 3 metros en adelante para la piscina, más las zonas periféricas, jardín, terraza y otras comodidades.

. La orientación es también importante; lo mejor es que sea sur - suroeste y que el sol caiga sobre el agua la mayor de cantidad de horas posibles. Además, hay que vigilar que no haya árboles sobre la piscina para evitar que la lámina de agua se llene de hojas, o que den sombra que puede refrescar el agua.

. Hablando de árboles, algunas especies como los sauces tienden a romper las piscinas con sus raíces para absorver el agua; otras como los nogales desarrollan grandes raíces que terminan por socavar los vasos. Procure no tener este tipo de árboles cerca de su piscina.

. Recuerde que alrededor de la piscina es conveniente establecer una zona donde pisar con comodidad: puede ser una tarima de madera tropical o tecnológica o un suelo cerámico antideslizante. Por supuesto, renuncie al césped natural (el artificial si puede emplearse).

. Los cerramientos acristalados tipo "invernadero" son una buena solución para poder aprovechar la piscina en invierno. Además, si cuenta con paneles solares para la producción de ACS y calefacción, muchas veces se puede aprovechar la energía sobrante generada por el sol para calentar el agua.

. La profundidad media de una piscina domética no suele superar los 2 metros, siendo lo más habitual que tengan alrededor de 1.5 metros. Hay que tener en cuenta el importante ahorro de agua que suponen unos centímetros menos.

Tipos de piscinas:

Las piscinas domésticas pueden ser de distintos tipos, dependiendo de su estructura y los materiales empleados en ellas:

. Piscinas de obra. Son las mejores y más duraderas sin ninguna duda, aunque también las más caras. Se realizan excavando el terreno con una pala y forrando luego la tierra con una lámina de poliéster. Después se coloca la malla de hierro que armará el vaso, y después se cubre todo con hormigón gunitado (la opción más habitual), que es un hormigón que se aplica con pistola y se adapta mejor a las curvas, evitando grietas y fisuras. Estas piscinas pueden terminarse de distintas formas: con pinturas especiales, con gresite...

. Piscinas prefabricadas. A su vez, estas piscinas se dividen en dos formatos: monoblock y de acero inoxidable. Las de tipo monoblock consisten en un vaso de poliéster con la forma ya modelada, que se coloca sobre el terreno excavado con un lecho de grava. Por su parte, las piscinas de acero están formadas por planchas que se van soldando unas a otras según se colocan. Las mayores ventajas de estas piscinas es que se colocan rápidamente, no hay que pintarlas ni revestirlas y son fáciles de limpiar, además de ser más baratas que las de obra. Por otra parte, sólo se pueden instalar modelos estándar y no son tan duraderas ni tan bonitas como las de obra.

. Piscinas de liner (PVC). Pueden ser fijas o desmontables. Las fijas conllevan una excavación del terreno, que después tendrá que recubrirse con paneles, hormigón y liner flexible de PVC en sucesivas capas. Se construyen rápidamente (unos diez días nada más) y el liner puede cambiarse cuando se deteriore. Las desmontables, por su parte, suelen estar a la venta en centros de bricolaje y de jardinería; las hay de liner con tubos de acero, de liner con madera, autoportantes o hinchables. Estas piscinas son "de quita y pon", muy prácticas porque además de poderse trasladar, es posible desmontarlas y guardarlas cuando no se utilicen. Eso sí; son más pequeñas y no tan atractivas como una piscina excavada, que además supone una revalorización de la vivienda.

Precios:

Las piscinas fijas suponen una inversión, como hemos comentado. Aunque no son tan baratas, indudablemente suponen una revalorización de la casa de cara a su venta. Por su parte, es un placer contar con nuestra propia piscina en los meses de calor... Los precios entre unas y otras varían considerablemente.

La excavación se paga normalmente por horas al palista. Dependiendo del tamaño del vaso, de la ubicación y de otros parámetros, pueden costarnos entre 500 y 5.000 euros.

Una piscina de 8 x 4 m sale por alrededor de 12.000 euros, sin la pintura o el revestimiento de gresite.

Piscinas monoblock: entre 1.800 y 9.000 euros. Piscinas de acero inoxidable: alrededor de 10.000 euros. A estos precios hay que añadirles el de la excavación (para piscinas de 8 x 4 m.)

Piscinas de liner fijas: alrededor de 9.000 más la excavación (para piscinas de 8 x 4 m.)

Piscinas desmontables de madera y liner (unos 8 x 5 m.): alrededor de 7.500 euros. Piscinas tubulares, desde 2.300 euros.

Licencias y permisos:

Una piscina no se puede construir directamente sobre un terreno, por muy nuestro que sea. Antes de empezar a excavar tendremos que solicitar que nos realicen un proyecto técnico y presentarlo en el ayuntamiento correspondiente. También hay que verificar que no sea un terreno rústico, y que no está dentro de la zona que linda con fincas vecinas o servidumbres de paso.

Por otra parte, conviene informarse sobre la normativa acerca del uso del agua para piscinas y estanques.

Mantenimiento de la piscina:

El invierno es la época en la que la piscina no se utiliza, y podemos aprovechar para vaciarla y arreglar todos los posibles desperfectos que presente, de cara a su uso durante los meses más cálidos.