jueves, 10 de febrero de 2011

Poliestireno expandido, Porexpan

El poliestireno expandido (EPS) es un material plástico espumado, derivado del poliestireno y utilizado en el sector del envase y la construcción. En los países hispanohablantes se le conoce coloquialmente por varios nombres, algunos de ellos derivados del nombre de su fabricante.

Su cualidad más destacada es su higiene al no constituir sustrato nutritivo para microorganismos. Es decir, no se pudre, no se enmohece ni se descompone, lo que lo convierte en un material idóneo para la venta de productos frescos. En los supermercados, lo encontramos fácilmente en forma de bandeja en las secciones de heladería, pescadería, carnicería, frutas y verduras.



Otras características reseñables del poliestireno expandido (EPS) son su ligereza, resistencia a la humedad y capacidad de absorción de los impactos. Esta última peculiaridad lo convierte en un excelente acondicionador de productos frágiles o delicados como electrodomésticos, componentes eléctricos, también se utiliza para la fabricación de tablas de surf, normalmente utilizan poliuretano pero el poliestireno es más ligero lo cual conlleva a mayor flotabilidad y velocidad; pero es menos flexible, los profesionales siguen utilizando tablas de poliuretano.

Otra de las aplicaciones del poliestireno expandido es la de aislante térmico y acústico en el sector de la construcción, utilizándose como tal en fachadas, cubiertas, suelos, etc. En este tipo de aplicaciones, el poliestireno expandido compite con la espuma rígida del poliuretano, la cual tiene también propiedades aislantes. En España la Norma Básica de Edificación NBE - CT79 clasifica en cinco grupos distintos al poliestireno expandido, según la densidad y la conductividad térmica que se les haya otorgado en su fabricación. Estos valores varían entre los 10 y 25 kg / m3 de densidad y los 0,06 y 0,03 W /mº C de conductividad térmica, aunque solo sirven de referencia, pues dependiendo del fabricante estos pueden ser mayores o menores.

La fabricación del material se realiza partiendo de compuestos de poliestireno en forma de perlitas que contienen un agente expansor (habitualmente pentano). Después de una pre-expansión, las perlitas se mantienen en silos de reposo y posteriormente son conducidas hacia máquinas de moldeo. Dentro de dichas máquinas se aplica energía térmica para que el agente expansor que contienen las perlitas se caliente y éstas aumenten su volumen, a la vez que el polímero se plastifica. Durante dicho proceso, el material se adapta a la forma de los moldes que lo contienen.

En construcción lo habitual es comercializarlo en planchas de distintos grosores y densidades. También es habitual el uso de bovedillas de poliestireno expandido para la realización de forjados con mayor grado de aislamiento térmico.

Para producir poliestireno se usan recursos naturales no renovables, ya que es un plástico derivado del petróleo. En lo que respecta al proceso de producción y su huella ecológica, una de las principales preocupaciones es la emisión de clorofluorocarbonos (CFC) a la atmósfera. Cabe mencionar que, los procesos de producción de los productos tales como planchas para producción, vasos térmicos para medidas y embalajes para electrodomésticos nunca han sido responsables por tal liberación de CFC. Estos procesos utilizan pentano y no CFC`s y por tanto no son sujetos a las regulaciones del protocolo de Montreal y otras similares. A raiz del descubrimiento del agujero de ozono no fue necesario hacer cambios al proceso de producción del EPS. Existe un proceso distinto llamado poliestireno expandido por extrusión (XPS), que se usa solamente para producir productos como bandejas para alimentos, cajas para hamburguesas y algunos platos, vasos y tazones descartables. En el pasado al fabricar ciertos productos de XEPS se usaron productos químicos que liberaban gases que contribuyeron al agrandamiento del agujero de ozono. Hoy en día, al crearse conciencia sobre este problema se han implementado exitosamente en todo el mundo procesos alternativos de producción de estas bandejas y productos similares, sustituyendo las sustancias dañinas a la atmósfera.

El poliestireno expandido es reutilizable al 100 % para formar bloques del mismo material y también es reciclable para fabricar materias primas para otra clase de productos. Además, ya que tiene un alto poder calorífico y no contiene gases del grupo de los CFCs, puede ser incinerado de manera segura en plantas de recuperación energética. No es deseable verterlo en rellenos ya que este material no es biodegradable. Se calcula que en 1.000 años podría encontrarse un vaso de este material intacto, mientras que en ese período uno de propileno se habría biodegradado. La naturaleza sólo puede dividir su estructura en moléculas mínimas, pero no biodegradarlo. El símbolo de reciclaje correspondiente al poliestireno es el triángulo con el número 6 y las siglas PS. El principal método para reciclar el poliestireno se ha usado desde hace décadas y consiste en despedazar mecánicamente el material para posteriomente mezclarlo con material nuevo y así formar bloques de EPS que pueden contener hasta un 50 % de material reciclado. Existen actualmente otras tecnologías para reciclaje como la densificación mecánica que consiste en aplicar energía mecánica y térmica a los espumados para convertirlos en partículas compactas que pueden transportarse más fácilmente. También se estudian métodos para disolver los espumados en disolventes especiales y así facilitar su transporte y reprocesamiento.

Uno de los principales problemas ambientales es el uso de vasos desechables de cualquier material, ya que se descartan mezclados con el resto de los desechos y es muy difícil separarlos para reciclaje. En la ciudad de los Angeles recientemente se implementó un programa de recolección del EPS que permitirá reciclar estos desechos adecuadamente. Unas 100 ciudades de Estados Unidos ha prohibido el uso de vasos descartables de espuma de poliestireno, sin tomar en cuenta que los vasos de cartón requieren gran cantidad de recursos para su fabricación, no pueden reciclarse por estar recubiertos y tardan más de 300 años en degradarse en los rellenos modernos. Entre estas ciudades están: Portland, Berkeley y Oakland. Algunos fabricantes han prohibido unilateralmente el poliestireno en sus embalajes, como el fabricantes de consolas Nintendo.

El poliestireno al ser uno de los mejores aislantes térmicos, se usa ampliamente en la construcción de edificios ahorradores de energía. Un edificio aislado adecuadamente con espuma de poliestireno expandido puede redudir la energía utilizada para climatizarlo hasta un 40 %. De esta manera se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

También existe el temor de que el poliestireno afecta la salud reproductiva de animales de laboratorio. Si bien no existen estudios concluyentes al respecto, existe un informe de Greenpeace donde no se incluye al poliestireno dentro de las sustancias que afectan la salud reproductiva. Según un reporte de 1986 de la EPA (siglas en ingles de "Agencia de Protección al Medioambiente", organismo del gobierno norteamericano) el poliestireno se clasificaba como el quinto producto químico cuya producción generaba más desechos peligrosos. Actualmente existe un reporte de dicha agencia sobre el poliestireno disponible en línea.