domingo, 8 de mayo de 2011

Bombillas de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo, en inglés CFL funcionan de forma similar a las lámparas fluorescentes de tubo pero están diseñadas para ocupar el lugar donde tradicionalmente se han venido utilizando las obsoletas bombillas incandescentes (convencionales de filamento) de toda la vida.



En algunos lugares como Australia se está planeando reemplazarlas obligatoriamente por lámparas fluorescentes compactas con efecto de moderar la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero (CO2 principalmente) y reducir así al menos una parte del impacto teórico que este gas tiene sobre el calentamiento global y en consecuencia el cambio climático.

Algunas ventajas de las lámparas de bajo consumo sobre las bombillas incandescentes - o porqué debería utilizarlas en su casa:

. Son "frías": la mayor parte de la energía que consumen la convierten en luz que es lo que se espera de una bombilla. En cambio, prácticamente la mitad de la energía que consume una bombilla incandescente se transforma en calor y no en luz.

. Utilizan entre un 50 y un 80% menos de energía que una bombilla normal incandescente que consume 100 vatios.

. Una bombilla de bajo consumo de 18 vatios utilizada en lugar de una bombilla incandescente de 75 vatios supone un ahorro de 570 kWh Kilovatio hora a lo largo de toda la vida de la bombilla, lo que económicamente (precio medio en España) supone ahorrarse 62 € en ese período de tiempo. También significa reducir en más de media tonelada el CO2 arrojado a la atmósfera.

. Las bombillas de bajo consummo duran hasta 10 veces más y solo cuestan 7 veces más. "10 veces más" significa hasta 10 o 12.000 horas, que equivale a entre 5 y 10 años para un uso medio de tres horas al día a lo largo de todo un año. Las versiones "longlife" de algunos fabricantes pueden llegar a duplicar esta duración.

. Una bombilla incandescente cuesta entre 5 y 10 veces su precio en electricidad para hacerla funcionar a lo largo de su vida - que es de entre 750 y 1.000 horas.

. Una bombilla incandescente apenas convierte el 2,6% de la energía que consume en luz visible, mientras que una lámpara fluorescente dedica hasta el 15% de la energía consumida en cumplir su misión de iluminar.

. Si cambia 5 bombillas incandescentes por 5 bombillas de bajo consumo equivalentes (28 vatios) puede ahorrarse unos 60 € al año en electricidad. Y lo que es más importante, reducirá la emisión de gases del efecto invernadero en 340 Kg.

Más eficaces que las bombillas de bajo consumo son los diodos emisores de luz o LED (“Light Emitter Diode”). Actualmente son cada vez más habituales verlos en linternas, pilotos de coches y como fuente de luz para los semáforos, además de los rótulos luminosos de siempre.
Recientemente se ha abierto el debate sobre las implicaciones que las bombillas de bajo consumo puede tener para la salud, debido principalmente al contenido de mercurio.

Apostar por bombillas de bajo consumo es algo muy inteligente en los tiempos que corren. Con ello no sólo ahorraremos dinero en la factura de la luz, también contribuiremos a que nuestro planeta no esté tan castigado. Hoy en día, como era de esperar, ya existen varios tipos de bombillas de bajo consumo. Son los siguientes:

CFL Globo: Son ideales para cuando son visibles. Se pueden colocar tanto en un salón como en una cocina, pues suelen ser bastante elegantes. También pueden utilizarla para patios o galerías abiertas con techo. Son de tipo plato e iluminan bastante.

CFL en Espiral: Son muy conocidas por la mayoría de la población pero no son muy bonitas que digamos. Son un poco grandes y antiestéticas, aunque son un icono de las bombillas de bajo consumo por excelencia.

CFL parecido a las bombillas incandescentes: Son prácticamente como las de toda la vida, aunque en este caso hablamos de bombillas de bajo consumo. Son ideales para quienes quieren cambiar las antiguas por las nuevas sin más.

CFL lineal: Junto a las bombillas con espiral podemos decir que son las más comunes de todas. Son poco estéticas pero predominan en muchos lugares. Es muy común verlas en oficinas.

CFL reflectora: Sirven para dirigir el haz de luz. Direccionan la luminosidad y se convierten en una gran opción para lámparas altas y verticales, combinadas con sofás y cuadros. 

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