lunes, 24 de marzo de 2014

Chocolates Brescó. Respetuosa intervención en la Casa Calvet, de Antoni Gaudí.

En la planta baja de la emblemática Casa Calvet barcelonesa, un edificio ideado por Antoni Gaudí, se sitúa este establecimiento en el que se pueden adquirir y degustar los productos que elabora la tradicional marca Chocolates Brescó.

Sus autores, el estudio de interiorismo desafrà, enfocaron el proyecto basándose en tres premisas fundamentales: dignificar el concepto de supermercado del chocolate, enaltecer la arquitectura del propio edificio modernista en el que se ubica, e introducir un valor museístico.


Durante el proceso del proyecto, los autores se encontraron con una empresa familiar, con una historia y unas raíces, un producto, el cacao, que precisa de un largo proceso de manipulación y de un edificio con una arquitectura bellísima y singular. A partir de aquí, se creó un circuito interno donde el cliente de una forma natural, se va encontrando puntos donde se concreta este concepto.
Al local se accede directamente desde la calle, es diáfano y en su interior se conservan elementos originales como los acabados de las paredes y del techo, una ventana y una puerta que conectan con el vestíbulo general del edificio y una cristalera que comunica con el patio posterior. Una vez se ha entrado en el local, encontramos el paramento con la reproducción de la ventana, puerta, mobiliario, mirilla… un rincón Gaudí. Tanto el banco como la silla y la mirilla, fueron diseñados por Gaudí expresamente por la casa Calvet.
Más adelante, encontramos un mueble-contenedor que a través de un vídeo sincronizado con un juego de luces que hacen aparecer y desaparecer objetos, se explica la historia del cacao y su elaboración hasta obtener el chocolate. Finalmente la última parada, se encuentra dentro de los servicios. En las paredes, se pueden leer textos y ver imágenes de la casa Calvet y de la biografía del arquitecto Gaudí.
El proyecto propone que el techo y las paredes (desde media altura hacia arriba), se rehabilitan, no “se ocupan”, ni se alteran, dejando a la vista la obra original de Gaudí. Por lo tanto la intervención y ocupación del local se concentra de media altura hacia abajo.
El nuevo pavimento -que es sobrepone al existente ya que no era el original- es gres técnico porcelánico en color chocolate y con un despiece para cada una de las piezas diseñado específicamente para esta obra, que recuerda a un trencadís.
El cuerpo de los servicios sanitarios se sitúa al final del establecimiento y no ocupa toda la altura libre para dejar a la vista el techo original. El revestimiento exterior, se ha ejecutado con un acabado de madera igual al resto de mobiliario, con MDF barnizado con un color muy similar al del pavimento general.
El mismo gres porcelánico, pero en color avorio, se ha empleado para el revestimiento interior del cuerpo de los servicios, tanto para el pavimento como para los tabiques, consiguiendo, incluso, la desaparición óptica de los cubrejuntas de las puertas.
Con este material y color, se ha realizado también, las vitrinas frigoríficas y la barra del bar.
Para conseguir cumplir todo el programa, se necesitaba un almacén y dependencias privadas que se han colocado en el fondo del local. Para no perder el efecto de entrada de luz a través de la gran cristalera que comunica con el patio posterior que consiguió Gaudí, se ha reproducido la misma para crear el espacio de almacén, etc.
Toda esta cristalera, incorpora en sus cristales unas placas de metacrilato iluminadas por leds con una tecnología aplicada al mismo, que permite repartir de manera uniforme la luz a través del metacrilato simulando un efecto de luz diurna. Además, la intensidad lumínica se puede regular a voluntad, consiguiendo una gama que va de luz diurna a luz de atardecer.
Las estanterías -que se han diseñado expresamente para este proyecto- están realizadas con la misma estructura de MDF barnizado, y los estantes, se han ejecutado con el mismo producto que la falsa cristalera, con metacrilato iluminado con leds, consiguiendo una iluminación del producto de forma correcta y uniforme además de no calentarlo puesto que al tratarse de chocolate, es un material muy delicado y sensible a la temperatura.
En la fachada principal tanto sólo se coloca una cristalera nueva sin perfiles vistos, hecho que permite dejar intactas las dos aperturas originales. La rotulación se sitúa en la misma cristalera con la premisa de ser el máximo discreta posible.
Para más información visiten: desafràChocolates Brescó 
Vía: diarioDESIGN