martes, 18 de marzo de 2014

La creación de diferentes zonas en un mismo espacio

La separación de ambientes en una misma estancia puede darse por múltiples razones: para ganar espacios independientes, dar más intimidad o para diferenciar las zonas según las tareas a desempeñar en ellas.  Esta división se puede hacer física o visualmente, depende de los metros disponibles, necesidades, la luz o, incluso, la posibilidad de obras o no...




La separación visual


Jugar con la decoración del espacio permite crear ambientes diferenciados. Así, pintar una pared de un color diferente, colocar un vinilo o papel pintado son formas  y económicas de crear distintas zonas en una misma estancia. Dependiendo de las tareas a desempeñar en ellas y del espacio disponible, se optará por un color u otro. Un ejemplo puede ser el hecho de elegir una tonalidad intensa para una de las paredes del comedor y otra más suave, ya que es una zona de relax, para el salón. Pero no sólo las paredes, también complementos como objetos decorativos y los textiles pueden dar un toque de color, diferenciando un ambiente de otro.

Por otra parte, los revestimientos y tejidos que visten el hogar también pueden ayudar a diferenciar una zona de otra dentro de una misma estancia. Así pues, una cocina integrada en el salón, puede ser independiente de éste último gracias a sus suelos de gres, diferentes del parquet que reviste el salón. La elección de estos materiales dependerá de la zona a revestir y de las posibilidades y necesidades de cada uno.



Además, cada zona de la estancia necesitará un tipo de luz y de intensidad diferentes. No es lo mismo iluminar un rincón de lectura que el espacio dedicado a la televisión o la zona de comedor. Por eso, la iluminación también varía en función de cada uno de los ambientes.

Otra opción para separar ambientes sin ninguna barrera física es la de utilizar estilos diferentes según la zona. El eclecticismo está de moda para este 2014, lo cual resulta perfecto, aún así, hay que tener en cuenta que la combinación resulte agradable y visualmente coherente.


La separación física

A veces, obtener un perfecto resultado a la hora de diferenciar un ambiente de otro dentro de un mismo espacio, pasa por la división física de éste. Una forma perfecta puede ser el uso de muretes de obra o tabiques de pavés. Ambos permiten el paso de la luz, resultando livianos visualmente, a la vez que constituyen una división física importante.

Una opción más práctica y económica, siempre que se disponga de espacio suficiente, es la colocación de estanterías de doble cara. Éstas, al no tener el fondo trasero, permiten el paso de la luz de una zona a otra de la estancia. Según la altura de la estantería, tendremos mayor o menor independencia entre ambientes.


Mamparas de vidrio, biombos, cortinas o paneles japoneses son también un clásico a la hora de separar ambientes. Fáciles de colocar, de mover y quitar, crean un clima íntimo y permiten dividir la estancia en varias zonas sin una gran inversión de dinero. Sin embargo, pueden dar la sensación de agobio visual dependiendo de los metros disponibles y de los materiales con los que estén fabricados, dejando pasar más o menos luz.

Por su parte, el uso de muebles puede ayudar a la hora de independizar zonas. Casi cualquier pieza de mobiliario puede hacer esta función divisoria: sofás, escritorios, pasando por consolas o incluso pufs. Eso sí, se debe intentar que estos muebles no sean muy voluminosos, para evitar restar luminosidad.

Además, existen algunos complementos que también sirven de ayuda a la hora de separar estancias, como pueden ser los maceteros grandes, plantas, lámparas e incluso alfombras. El caso es que éstos tengan la suficiente importancia por sí mismos, de manera que puedan marcar la frontera entre ambientes.


Vía: fotocasa