martes, 27 de mayo de 2014

Toldos

Llegan los días más calurosos y con más horas de luz, y aunque el aire acondicionado es una opción cada vez más popular para refrescar las viviendas, no conviene olvidar que las soluciones de toda la vida son económicas, prácticas y medioambientalmente sostenibles. Nos estamos refiriendo a los toldos, esos sistemas que llevan décadas (podríamos decir hasta siglos) instalándose en las fachadas de las viviendas y que sirven sencillamente para establecer una barrera entre las ventanas y la luz solar.


Los toldos son estéticos y muy prácticos, ya que además de reducir el calor, también aportan sombra durante las horas en las que la incidencia de la luz es más intensa. A día de hoy las opciones son muchísimas, en lo que respecta a motorización, tipos de lonas a escoger, sistemas de despliegue, tamaños… En general podemos decir que instalar un toldo es una excelente idea para reducir el consumo eléctrico del sistema de aire acondicionado, ya que un buen toldo puede llegar a minimizar el gasto energético hasta en un 20%.

Lo que hay que tener en cuenta
A la hora de escoger un toldo para nuestras ventanas, hay que tener en cuenta cuatro variables que influirán en sus dimensiones y su precio: la longitud del espacio en el que se va a instalar el toldo, la salida (es el ancho del toldo una vez desplegado), la inclinación (el ángulo que hace el toldo con respecto a la fachada) y la línea (ancho de la lona, indispensable a la hora de hacer el presupuesto).
Otro parámetro que hay que considerar es el sistema de apertura que queremos que tenga nuestro toldo. El más corriente y económico es el manual, que si bien puede ser adecuado cuando no desplegamos y recogemos el toldo a menudo, en hogares con personas mayores o débiles no es recomendable. Otra opción son los motores, que pueden ir con un sencillo interruptor o bien conectados a un sistema domótico que la vivienda tendrá instalado (en este caso hay que verificar si el motor del toldo es compatible con el sistema). Y para terminar, existen motores con células fotosensibles, que despliegan los toldos cuando la luz solar incide sobre ellos.
El tercer aspecto de importancia cuando vayamos a comprar un toldo es la lona. Se trata quizás de lo más importante de todo, ya que es la auténtica barrera entre nuestra casa y el sol. La protección que una lona ofrece frente a la radiación solar se mide según el índice de factor solar de la tela, que viene expresado por un número. Cuanto menor sea este número, más protección aportará. Por ejemplo, una lona con factor solar de entre 0,7 y 0,8 supone una protección de entre un 70 y 80% frente al sol. A la hora de escoger la lona del toldo hay que tener en cuenta el clima de la zona en la que está la casa y las horas de luz solar que ésta reciba, dependiendo de la zona geográfica y la orientación del edificio.
Tipos de lonas para toldos
En la actualidad, para viviendas se emplean casi siempre las llamadas lonas domésticas, que suelen estar elaboradas con tejidos acrílicos o microperforados. Las lonas de algodón, que antaño fueron muy populares, hoy día apenas se instalan porque tienden a estropearse, generan moho con la humedad y no resisten la acción del sol. Las de poliéster no aguantan bien la incidencia de los rayos UVA y se decoloran, y las de polipropileno presentan un aspecto “plástico” muy poco estético, por lo que se encuentran en desuso. En cuanto a las de PVC, son adecuadas para lugares en los que las lluvias son constantes, pero se recalientan demasiado; por lo general se emplean más para cobertores de piscinas, caravanas, carpas y toldos industriales.
Las lonas acrílicas no se decoloran y, además, llevan tratamientos especiales antimanchas. Son impermeables al agua pero dejan pasar el aire, lo que evita la vibración. Además son ecológicas y aportan aislamiento térmico en invierno. Hay un tipo de lonas acrílicas llamado panamá que resultan especialmente resistentes; ofrecen más garantía pero también son más caras.
Las lonas microperforadas son las más modernas y desarrolladas. Elaboradas con  tejidos a base de poliéster o fibra de vidrio, posteriormente recubiertos de PVC, son transpirables y dejan pasar el aire, lo que evita el recalentamiento. Además, su estructura dejan pasar parte de la luz solar, lo que evita que oscurezcan el ambiente al tiempo que protegen del sol. Su limpieza es muy sencilla.
Los toldos y sus tipos según su estructura
Los toldos domésticos se agrupan en tres tipos básicos: los de brazos fijos, los de brazos articulados y los que no llevan brazos.
Toldos de brazos fijos:
De punto recto: los más corrientes y con excelente relación calidad-precio. Los brazos se abaten para desplegar la lona, y quedan recogidos arriba cuando ésta se levanta. Los hay de tipo cofre, donde se guarda el conjunto del toldo cuando está recogido. Entre unos 200 y 400 euros, en adelante. Tipo cofre: a partir de unos 500 euros.
Tipo estor: también se llaman verticales o screen. Se desenrollan de forma que caen perpendiculares al suelo o a una barandilla, donde se fijan A veces se pueden separar de las barandillas para dejar pasar el aire. Desde 250 euros.
Toldos de brazos articulados:
Simples: los más sencillos, los puede instalar uno mismo. Los brazos quedan guardados bajo la lona cuando se recogen. Desde unos 420 euros en adelante.
Monoblock: están montados sobre una barra metálica cuadrada que tensa la lona. Se recomiendan para cubrir espacios grandes. Desde unos 600 euros.
Toldos sin brazos:
De cortina: con barra y anillas para correrlos o descorrerlos. Son baratos, perfectos para porches o pérgolas. Desde unos 40 euros en adelante.
Verticales con guías: similares a los de tipo estor, pero en este caso van por unas guías ancladas en las paredes. Para laterales de balcones o pérgolas. Desde unos 320 euros.
Capotas: se suelen instalar en ventanas pequeñas y comercios. Desde unos 150 euros, dependiendo del número de arcos que tengan.
Palillerías: más que toldos son “techos de tela”, con una estructura de pliegue tipo acordeón. Se colocan en techos acristalados, pérgolas, porches y estructuras similares. A partir de unos 400 euros.
Motorizar un toldo
Es una opción muy aconsejable: colocar un motor para hacer más cómodo su manejo. A partir unos 300 euros podemos motorizar nuestro toldo e instalar el interruptor. Nos saldrá más barato si lo hacemos nosotros mismos; sólo el motor se puede adquirir desde unos 80 euros en adelante.
Vía: Deco Estilo