viernes, 29 de enero de 2016

Casa de cristal del arquitecto Richard Meier

La historia de cómo Richard Meier, uno de los arquitectos más famosos del mundo, llegó a diseñar una casa de cristal de un dormitorio en una isla de barrera se remonta a casi medio siglo atrás. ¿Quiere todos los detalles de esta historia?

En el año 1969, los recién casados Phil y Lucy Suárez pensaban en reformar su primer apartamento. Cuando Phil pidió a un colega que le recomendara un arquitecto, le dio el nombre de Richard Meier, una estrella en ascenso que empezaba a ser conocido por sus espectaculares stark-white edificios. Después de ver las fotos de una de las casas de Meier, Lucy se quedó atónita: “Oh, Dios mío! Si puede hacer esto, puede hacer nuestro apartamento”.
Pero el matrimonio no sólo confiaría a Meier la reforma de su primer apartamento. En el año 2011 una tormenta eléctrica acabó con la casa de vacaciones que la pareja tenía en la bahía de Fair Harbor, en Nueva York. El arquitecto ya había sido distinguido con el Premio Pritzker, el reconocimiento internacional más importante en arquitectura, además de haber recibido la Medalla de Oro por el Royal Institute of British Architects, y la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos, el máximo galardón estadounidense de su profesión. Poco después de recibir el premio Pritzker, Meier recibió el encargo de diseñar el Centro Getty en Los Ángeles, un gran complejo de edificios que para cualquier arquitecto era uno de los proyectos más interesantes e importantes que se le podían adjudicar. ¿Aceptaría un arquitecto conocido por grandes e y ambiciosos proyectos el encargo de reformar una pequeña casa de un dormitorio? A Meier le encantó la idea.
Se creó un espacio amplio y luminoso, con ventanas de triple acristalamiento, lo suficientemente fuertes como para resistir un huracán.
Los nuevos códigos de construcción destinados a minimizar daños de las tormentas obligaron a elevar la nueva casa. Además, fue necesario construir una estructura de acero y cristal; cavar 10 metros bajo el nivel del mar hasta enterrar las pilas de madera, y levantar un marco de acero en la parte superior capaz de soportar 25 toneladas de vidrio. La casa está construida como un mini-rascacielos.

Antes de terminar la rehabilitación y reforma de la casa, su primera prueba llegó en 2012, con el huracán Sandy. Y mientras que muchos hogares en la isla fueron destruidos, el mini-rascacielos salió ileso. El esfuerzo valió la pena. La casa de acero y cristal se diferencia del resto de construcciones de la bahía, todas de madera.

Para más información visiten: Richard Meier & Partners
Vía: decoratrix