jueves, 19 de mayo de 2011

Decapantes

Son los productos o herramientas encargados de llevar a cabo este proceso de limpieza de la superficie a restaurar. Es decir, devolver a la zona un estado óptimo para aplicar sobre ella un nuevo producto. Es recomendable utilizarlos siempre que se quiera restaurar un mueble o simplemente aplicarle otro color de pintura o barniz.

Esto siempre depende del tipo de superficie, si es grande o pequeña, y, por supuesto, de la experiencia de la persona que lo emplea. Es recomendable consultar en la tienda en la que se va a adquirir cualquiera de los productos cuál es el material sobre el que se va a aplicar y el estado en el que se encuentra.



Tipos más conocidos:

- Químicos: son productos disolventes que eliminan pintura o barniz de la madera. Su composición es caústica, por lo que se debe tener mucha precaución al utilizarlos. Siempre es recomendable evitar el contacto con la piel y los ojos. Existen productos preparados especialmente para utilizarlos como decapantes que normalmente se presentan en forma de gel o pasta.

- Térmicos: es una herramienta bastante tradicional que consiste en una especie de lámpara de parafina o de gas que elimina los restos que haya en las superficies. La principal desventaja que tiene es que reseca mucho la madera y que puede dejar alguna señal o quemadura. Actualmente existen unas pistolas de decapar que utilizan aire muy caliente hacia la zona a tratar. Además, al no llevar llama, se evitan las marcas y quemaduras. En ambos casos, una vez caliente la pintura o el barniz, es aconsejable quitar los restos con una espátula.

- Abrasivos: aunque no todos utilizan el papel como soporte, sí sigue siendo lo más sencillo y tradicional para un uso doméstico. Es el conocido como el papel lija. Los papeles más utilizados para este tipo de trabajo son el papel de óxido de aluminio, el de polvo de vidrio y el de polvo de granate. Se presentan además en diferentes grosores, lo cual influirá en el grado de abrasión.