domingo, 24 de noviembre de 2013

La silla Thonet, el primer mueble de diseño industrial

Aunque ahora cuando hablamos de diseño industrial pensamos normalmente en muebles modernos, acero y líneas rectas, el origen de esta disciplina en el mobiliario se remonta a mediados del siglo XIX, cuando se produjo el primer mueble de diseño industrial: la silla Thonet, también conocida como silla nº14, por el número que llevaba en el primer catálogo en el que apareció.
 
Seguro que todos la han reconocido al instante, porque ha formado parte de nuestras vidas y las de nuestros abuelos, bisabuelos y hasta tatarabuelos, tanto en casas como en bares y restaurantes. De hecho, es un diseño que se sigue utilizando muchísimo hoy en día, aunque a veces se trate de burdas réplicas en metal.

El diseño original era en madera curvada al vapor, una técnica que a su creador, Michael Thonet, le llevó años perfeccionar. Comenzó a trabajar con madera estratificada curvada desde que abrió su primer taller en Boppard del Rin en 1819, aunque sus primeros diseños no llegaron hasta 1930. En 1492 el príncipe Metternich, asombrado por su talento, lo hizo trasladar a Viena, donde se encargó de amueblar el Palacio Liechtenstein, el Palacio Schwarzenberg y el Café Daum.
 
Sin embargo, su obsesión por la madera curvada y la producción industrial le hizo seguir trabajando en la técnica hasta conseguir curvar la madera de haya maciza, con la que se fabricaría su ya famosa silla nº14. Además de este innovador sistema, Michael Thonet introdujo la estandarización industrial para la fabricación de la silla, utilizando por primera vez la división del trabajo en la fabricación de muebles.
 
Por si todo esto fuera poco, la silla se construye con sólo seis piezas de madera curvada al vapor, diez tornillos y dos tuercas, pudiendo ser fabricada por trabajadores no cualificados. Como colofón, se puede transportar desmontada para ocupar menos sitio —a quién no le suena esto— y montarse en el destino.
 
Su precio económico la hizo popularizarse rápidamente, no en vano es también conocida como la silla bistro o “de café vienés”, por la cantidad de cafés y bares que la adoptaron, y para los que el diseño estaba pensado. También era la silla favorita del famoso arquitecto Le Corbusier, con la que amueblaba sus casas, hasta que éste conoció y se asoció con la diseñadora Charlotte Perriand.
 
Desde entonces, y hasta hoy, se han vendido más de 60 millones de unidades de esta silla, sin contar las innumerables réplicas, tanto en madera como en metal. Como curiosidad, el asiento original se fabricó en rejilla para que, dado el caso de que un líquido se derramara en la silla —algo habitual en un café—, éste cayera al suelo y no se quedara en el asiento, manchando a quien luego se sentara en ella.
 
De entre todas las réplicas y versiones que he encontrado por ahí, lo que más se lleva ahora es pintar las sillas de colores llamativos. Las puede comprar ya pintadas o hacerlo usted mismo como ha hecho Dayka, para darle un toque moderno a la silla Thonet, el primer diseño mueble de diseño industrial.
Los más observadores, se habrán fijado que no todas las sillas de las imágenes son iguales.
 
Algunas tienen unos pequeños refuerzos laterales, y en otras, en vez de un aro que une las cuatro patas, hay una pieza curva que une las de atrás con la de delante. El diseño original es el que vemos en blanco y negro, el resto, o bien son réplicas, o bien mejoras introducidas a posteriori; no he conseguido información al respecto.
 
Para más información visiten: Thonet
Vía: Decoesfera

 

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