miércoles, 12 de abril de 2017

Curry verde y sabores tropicales para un veggie de Hondarribia.

Vegano, chiringuito, luz… no son precisamente los mejores términos para describir cualquier rincón del País Vasco, pero los propietarios de El Curry Verde han comprobado que la fórmula también funciona por estos lares. Por ello ahora se han atrevido con un restaurante vegetariano en Hondarribia en el que parece que siempre sea verano. Un interiorismo colorido, sencillo y de materiales naturales es la clave del éxito. Y un poco de curry verde, por supuesto.
Los propietarios trajeron la carta: platos internacionales, vinos orgánicos y cervezas artesanales. Y Hiruki Studio, las ideas para darle forma a este local de 115 metros cuadrados, con vistas al puerto deportivo.
El objetivo era conseguir un ambiente fresco pero lo suficiente acogedor como para proporcionar un cariz íntimo, tanto en el bar – más informal – como en el comedor.
Uno de los elementos principales es la paleta de colores. Nada como el amarillo, el verde y el turquesa para otorgar exotismo aún en los días más oscuros del cantábrico.
Luego está el mobiliario, relajado e informal gracias a los taburetes altos, las bancadas de la pared, y en general, las líneas sencillas de todas las piezas, muchas de las cuales han sido diseñadas a propósito.
Por último, los materiales. Azulejos en la barra para un toque fresco y, de paso luminoso; y madera en diferentes formas y colores. A destacar los segmentos de pared que imitan las resinas de los árboles.
Este último detalle, por cierto, también tiene que ver con el hecho de que el interiorismo parece conectar, por momentos, con el exterior. Los tonos verdes y las plantas refuerzan su carácter natural.
La decoración es sencilla. No pretende atosigar al cliente. Tanto que las piñas de cerámica pasan desapercibidas. Lo mismo que las figuras en forma de estrella de mar o los cojines.
En este apartado, hasta el juego de lámparas colgantes es discreto. Su luz, por cierto, se une a la que entra por los grandes ventanales abiertos al puerto, lo que hace que (casi) siempre sea verano en El Curry Verde.
Fotografías: Maite Paternain

Para más información visiten: Hiruki Studio
Vía: diarioDESIGN